El blanco y negro ha sido por años una combinación clásica,
sencilla y ante todo una mezcla de la que emanaba la elegancia. El negro es un
color al que siempre podemos recurrir cuando queremos ir elegantes, pero a la
vez también se puede complementar y emplear para looks más transgresores o más
rockeros, todo depende.
El blanco por su parte es un color que transmite paz, alegría,
y limpieza. Curiosa cuando menos me parece la combinación de ambos colores ya
que dependiendo de la cultura en la que vivamos, ambos colores son los de la
muerte. También es curioso como ambos son colores que nos permiten crear a
partir de los colores primarios una infinidad de tonalidades distintas.
En definitiva, esta combinación de colores que viene pisando
fuerte, es cuando menos una apuesta segura para cualquier ocasión o acto. Es
una combinación versátil que nos atrae a un mundo más minimalista, pero no por
eso menos glamuroso, sin contar que las formas en las que ahora se entrelazan
son muy diferentes a las que estamos acostumbrados, o simplemente podemos
elegir las líneas de siempre si no queremos salirnos de lo tradicional, ¡Cómo
siempre somos quienes nos ponemos los límites!




















