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miércoles, 1 de julio de 2015

Lágrimas de Despedida


La peor parte de marcharse son las despedidas. Y la peor parte de las despedidas es cuando no es posible despedirse o la despedida es un poco escueta. Desde los diez años más o menos fue cuando empece a llorar al decir adiós.








La primera vez que recuerdo llorar por una despedida fue un verano. Ver que mis amigos se iban y que tardaría un año en volver a verles. Pero las despedidas se comienzan a complicar cuando creces; cuando al fin te das cuentas que de que una despedida puede ser definitiva por una u otra razón.





Es algo que me puede; es lo mismo que sepa que en el futuro próximo vaya a suceder algo asombroso. Da completamente igual que en septiembre les vuelva a ver, o que en otoño esté por las fabulosas calles de Londres viviendo nuevas experiencias y conociendo gente nueva.



 

Porque en el fondo de mi, sé que es algo que no volverá. Sé que de alguna manera ya no volveré a ser la misma; gracias a lo que he vivido y con quien lo he compartido he crecido, he aprendido y ahora puede que me conozca un poco más.




En definitiva, lo que importa es compartir el camino; y aunque decir adiós duela, siempre quedan esos recuerdos en la memoria. Momentos y cotilleos perdidos en el pasillo, fiestas improvisadas, cenas caseras, meteduras de pata y sobretodo el sentimiento de la amistad. Por lo que decir adiós es decir gracias; gracias por compartir esos momentos conmigo y espero que los recordemos siempre.

miércoles, 10 de junio de 2015

Los lazos de la amistad


A veces lo único que necesitas es a tu hermana/o, otras veces solo necesitas a tus amigas/os, y en ocasiones algo que está entre ambos. Saber que hay quien te apoya, que llora tus tristezas y ríe tus alegrías, alguien que pase lo que pase esta a tu lado y saber cuando llamarte al orden y cuando hacer que lo  malo salga fuera.

Uno de los beneficios de esto es que llega un punto es que tienes tal confianza que cualquier traza de egoísmo desaparece y acabas hasta compartiendo closet, y tiene sus beneficios, no solo porque te presten, sino por hacer feliz a alguien prestándole algo que realmente le encanta y lo asocia contigo  esa relación fraterna que compartís: cualquier cosa vale, un bolso, un collar, unos pendientes o un móvil.

Parece que últimamente se lleva lo de los squads de BFFs como los de Taylor Swift; pero yo os puedo decir que cuando tus hermanos y tus amigos están incluidos; cualquier canción loca, noche de estudio, cotilleo perdido en el pasillo, fiesta... cualquier situación es fenomenal para guardar un recuerdo especial que rememorar.

Ese cruce de miradas cuando ves algo que te encanta o lo odias y te entienden perfectamente lo que con ese pestañear quieres decir. Esa carrera con tu amigo de running que sabes que has perdido pero no quieres admitir y buscas una excusa y el la acepta sin dudar. Esas fotos de whatsapp que te acaban colapsando la memoria del móvil para comparar conjuntos de ropa para lucir increíble.

Esa llamada a media noche porque no quieres que acabe ese día perfecto nunca, porque sabes donde estás y con quien quieres compartirlo. Porque quien te quiere, te hace grande; quien te quiere saca lo mejor de ti  puede que de tu closet también, y no huye de tu peor cara.

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