El cabello desordenado con una corona de flores comprada en otro momento y tiempo en Candem; mientras que te tapa la cara con destellos dorados de tu pelo por la influencia de ese sol color melocotón estival. Esos anillos que compraste en un pack en una tienda para lucirlos como una estrella de la música.
Esos puestos de camisetas, chapas, merchandising de los grupos que tocan. Stands en los que te venden zapatillas y playeras y te regalan waffles. Promociones de coches y karaokes para que nadie más que tu sea la estrella del festival. Porque en ese momento te sientes como una super estrella en cualquier photocall que tienen preparado y tu estás lista para posar y reírte.
Esa pizza que comiste entre dos conciertos mientras que te reías de algo que unos chicos ingleses o de cualquier nacionalidad te contaban, completamente inverosímil con la idea de hacerte reír y que pensases lo geniales que eran; y dirigirte hacia el siguiente concierto de ese grupo mítico que suena en tu playlist favorita.
Pero lo mejor todavía esta por llegar; queda todavía el mejor de los conciertos, el cabeza de cartel. Porque son los Mumford & Sons, y Marcus Mumford y su banda va a hacer que te enamores y recuerdes esa noche para siempre. Ese primer momento en el que las luces del escenario se enciende y suena la primera nota, y no es más que Snake Eyes y empiezas a cantar a todo pulmón; sabes que mañana tienes boletos de estar afónica, pero no importa; cantas y bailas en el reducido espacio que tienes frente al escenario.
En ese momento sucede todo, suena esa canción: la del concierto esperado, la del grupo adorado y justo durante el solo de guitarra todo encajaba. Es la última hora del día, detrás del escenario el sol se estaba poniendo, bailabas a la vez que el bajo de tu vestido ondeaba. Porque es ese el momento es en el que las películas empiezan y estás por convertirte en la actriz protagonista.
El blanco es un color precioso, y un vestido blanco es fantástico; aunque al principio del verano no quede tan bien debido a la palidez, y es que si me veis lo podéis entender. No obstante, aunque yo sea la pálida de mis amigos (o "nórdica"), siempre hay quien me sorprende y es todavía más blanco: blanco nuclear.
Para los que somos tan blanquitos, es fundamental protegerse la piel del sol, y no solo por la posibilidad de un cáncer (que es fundamental); y es que las quemaduras no son bonitas y estropean la piel con rojeces, despellejados, irritaciones... Para que no pase esto, poco a poco debemos de ir exponiéndonos al sol y sobretodo con protección; salir a correr en shorts es ideal para ello, por ejemplo.
Otra de las cosas geniales del sol, sin contar el quitar el color musgo de la piel, es como aclara el cabello. Ver como tu pelo se aclara de forma natural con el sol y el salitre, bueno y no nos olvidemos de como nos alegra. La luz hace que muchas depresiones desaparezcan y lo que ante nosotros se presenta como un futuro negro se llene de luz y nos deslumbre y necesitemos un bonito par de gafas para enfrentarnos.
Si es que al final del día todo tiene solución; y si no es así, es simplemente porque algo mejor nos depará. Tenemos que estar atentos a las posibilidades que se nos abren y abrazarlas agradecidos con dicha y ¿por qué no con un poco de estilo? Puede que unas bonitas sandalias ayuden en el recorrido.
Cantar bajo la lluvia, reír y dar vueltas. Una tormenta de verano cuyos rayos caen al lado. El olor de la lluvia evaporándose. Salir corriendo bajo la lluvia descalza por la hierba. Bañarte en el mar, porque es el momento en el que la temperatura del agua aumenta misteriosamente.
La lluvia en verano es para ser lo más espontáneo posible. Es el momento en el que ningún código estandariza. La lluvia y el verano crean un aura a tu alrededor que hace que sientas que ese momento nunca va a terminar; que nunca nada va a ser tan perfecto.
El verano es para llevar siempre un vestido sencillo de flores con unas playeras. Es el momento del año en el que conviertes un fular en cualquier cosa posible: chaqueta, tocado e incluso en ocasiones pañuelo para el cuello.
Porque en verano simplemente nada más importa. Y si llueve algo increíble puede suceder. No es momento para quedarse en casa esperando que pase la lluvia; es el momento para saltar en los charcos.
Hace ya un tiempo que no me pasaba por aquí, el estrés del estudio, los trabajos, el running y el poco tiempo libre que me ha quedado lo he invertido en mis amigos. Este año en Madrid está resultando muy interesante, me está ayudando a conocerme mejor y descubrir lo que quiero en mi vida y que es lo que no quiero.
Lo que si que tengo claro es que hay cosas que no cambian, como mi gusto por la moda y el vestir. Y aunque no le puedo dedicar todo el tiempo que me gustaría, de vez en cuando con mi exiguo presupuesto como estudiante salgo de compras y me enamoro de algo que no me puedo resistir, como este vestido de Zara.
De verdad estoy completamente perdida, si hace una semana decía que por aquí hacía frío, sobretodo por las mañanas, ahora es lo contrario, cuando salgo de casa a las 6.30 hace ya 20ºC. ¿Ha vuelto a empezar el verano? Por lo que dicen los del tiempo, poco va a durar, y para el puente viene malo.
Me encanta la idea de alargar estos días el verano, por lo que aunque no me pongo mis vestidos más playeros estos últimos días, si me pongo vestiditos algo más ligeros con una chaqueta para cuando cae el sol que refresca un poco. Y si tengo suerte y puedo ir a hacer un poco de deporte, unos shorts son mi apuesta segura.
Las chaquetas vaqueras son muy cómodas para estos días en los que no sabes muy bien que ponerte ni como ya que por lo menos a mi no es que me den especialmente calor, pero ese airecillo que no siempre es lo cálido que desearía, pero una chaquetita nos cuida del fresquillo y de un posible resfriado.
Y como me paso la vida corriendo, los tacones últimamente están bastante desterrados por lo que unas slippers son perfectas, cómodas, estilosas y graciosas que pueden quedar perfectas a juego del bolso y del pañuelo dando una nota de color al outfit.
Aloha! Po'alima Hemolele! (Feliz Viernes)¡Por fin! ya pensaba que se me estaba resistiendo esta semana. Por aquí no para de llover, y la primavera parece que no llega, excepto porque los árboles están en flor y porque el calendario nos lo dice. Muy imprudentemente, hace un par de semanas guarde casi todos mis abrigos, y las temperaturas desde ese momento han ido en picado. Mañana, visitadme y veréis cual es la sorpresa que os anunciaba el otro día, espero que os guste.
Me encantan las falditas con flores hawaianas, pero cuando tenía 14 años me horrorizaban, me parecía que estaban sacadas de una mala película de los años 80-90, no me convencía nada, solo me gustaban para los pareos, era el único lugar en el que me gustaba verlas. No obstante, desde hace un tiempito ya, me parece que son básicos de verano, y hay que reconocer que la combinación de colore que se suelen hacer suelen ser maravillosas. Mezclas de rosas, con amarillos, azules, verdes, rojos y cualquier otro que se os pueda ocurrir. Muchas veces pensamos que el traje típico son esas faldas de paja pero en realidad hay otro tipo, unos vestidos que los hacen con esas telas de colores tan brillantes, y con estampados tan alegres que es una maravilla.
Para que veáis la moda hawaiana este verano también viene en las pasarelas, para muestra un botón, Blumarine, me encanta como han jugado con las pulseras y las sandalias, son una maravilla, sin contar que se puede introducir todos esos estampados maravillosos en nuestro día a día.
Ahora que llega el verano, toca el momento de sacar la ropa que tenemos bien guardadita (aunque aquí no sé cuando de verdad tendré la oportunidad de poder usarla). Pienso que las flores hawaianas como la plumeria y el hibiscus son preciosas, y más cuando las tienes al natural y perfuman todo.
En mi estancia en ese maravilloso paraíso me enamore de mi profesor de paddle stand up que se parecía a un hawaiano famoso y no me refiero a Obama, sino Jason Momoa, ¿no os encantaba en “Juego de tronos”? Y es que los hawaianos son muy abiertos, muy agradables y con una gran sonrisa siempre, por lo que es fácil que te vuelvan loca.
¿Sabíais que en Hawaii había monarquía? El primero fue Kamehameha, el que reunió las islas hawaianas. Por lo que en Estados Unidos si ha existido una monarquía, y hay en día se puede visitar el palacio real, y visitar la casa en la que vivió la reina Emma. El hawaiano, por su parte tiene 13 letras distintas, y suena muy suave, solo sé unas cuantas palabras, entre ellas Aloha que sirve tanto para hola como para hasta luego, Moana significa océano, Hula significa baile, guapa se dice Nani y gracias se dice Mahalo.
En mi casa desde que visitamos la isla ha cambiado un poco nuestra realidad, por ejemplo, mi cuñado tiene un Ukelele, yo tengo mi collar de Kukui Nut, mi madre y mi hermana mediana sus vestidos hawaianos, y mi otra hermana también tiene unas chapas de esas que pones para decorar la cocina de Hawaii.
En ocasiones pienso que sería una buena idea mudarme a vivir en Hawaii. Desde que el año pasado estuve por ahí me volvió loca, todo allí me gusta, las calles que huelen a flores, las playas llenas de surfistas y gente que hace paddle stand up y exóticos peces, las carreteras que bordean las asombrosas montañas de la isla, la Aloha tower, el crater del volcán, Kalakaua Avenue, Waimea beach…
¿Conocéis la película de John Wayne la taberna del irlandés? Es una de las películas favoritas de mi hermana, se desarrolla en la polinesia, y la verdad es que viendo la película os podéis hacer una idea bastante clara de cómo es el paisaje. La vida en esas islas se ve que va a otro ritmo, y se ve que tiene que ser maravillosa, por lo que en ocasiones ambas bromeamos sobre cuando nos vayamos a vivir allí. La gente de Hawaii practica muchos deportes, no solo surf y paddle stand up.
En varias ocasiones os he hablado de Michael Kors, pero nunca he hablado demasiado de él. Michael, como es conocido en mi casa, es otro de esos hombres en mi vida que me acompaña a cuantas aventuras me dirijo ayudándome y haciéndome las cosas más sencillas.
Este diseñador, se cambio de nombre cuando su madre se volvió a casar y dejó de ser Kart Anderson Jr. Para ser Michael David Kors. En la actualidad vive en Nueva York, y suele participar en los programas de Project Runway junto a Heidi Klum.
No es que tenga muchas cosas suyas, un par de camisetas, que son muy agradables, unas gafas de sol, una cartera que me regaló mi madre por mi cumple este año, y un par de bolsos que me vuelven loca.
La verdad es que la relación calidad precio merece la pena. Las líneas me parecen muy limpias, y me ayuda a completar mi estilo sin gran esfuerzo, y siempre encuentro algo, corrijo, millones de cosas de mi gusto, aunque no todas se las puede permitir mi cartera del mismo diseñador.
Los bolsos son auténticas maravillas de arte que me hacen sentirme por Rockefeller Center, donde hay tienda de la marca con salida a 5th ave. Para reconocer uno de estos bolsos, es fácil, tienen la MK bien visible. En USA, llevan muchos de estos bolsos por la calle, así como los Coach, y aunque también tengo un Coach, prefiero mis Michaels.
En lo que se refiere a la ropa, es fácil encontrar desde un vestido de día por 100$, hasta un vestido de noche por 3.000$. La cuestión es rebuscar, y aunque no sea lo más barato de la tienda, no defrauda. Me encanta porque se amolda a todos los bolsillos (más menos) ya que no es lo mismo, poder comprarte un vestido original de Michael Kors (aunque más caro que en muchas de las que suelo frecuentar), que directamente quedarte soñando con ello, o rebuscando para encontrar algo que se le parezca.
La ropa como he dicho es muy agradable. Entre los 4 vestidos que he elegido hay dos que cuestan 100$, y los otros dos están por encima de los 2000$, lo que se aleja mucho de mi presupuesto. Los asequibles son el naranja y el turquesa.
Los bolsos, lo son de precios tan variados como lo son los vestidos. En cuanto a los complementos, solo el reloj está por encima de los 100$, y cuesta 160$. Los precios los he sacado de la propia web, por lo que los precios son en dólares, pero en España también se pueden conseguir.
Solo os digo que estoy encantada con todas y cada una de mis adquisiciones de Michael Kors, son un auténtico tesoro que disfruto siempre que tengo ocasión. Of Course, Michael Kors.
Mark Twain fue el primero en referirse a la época que siguió a la Guerra de Secesión americana Gilded Age. Hace referencia este término a la época dorada de Estados unidos. Fue un tiempo de gran crecimiento económico, científico y un tiempo que se avanzó en los derechos de la mujer que acabaron en definitiva con el derecho al voto .
Desde entonces ha llovido mucho, y las grandes familias de Nueva York que tenían mansiones en Newport, RI, como los Vanderbilt, (Breakers), han cambiado esas grandiosas mansiones por otras más modernas acordes a los tiempos modernos. Dejando estas a una sociedad de conservación del condado de Newport. Estas mansiones están abiertas a visitas, y es extremadamente interesante ver y que te expliquen como vivían en aquella época. Para mi las visitas a esas casas han supuesto unas de las mejores clases sobre la historia moderna.
En mis últimos post, ha habido un color que me ha seguido, el dorado. En la ropa que llevé a mi investidura aparecía tanto en los complementos como en mi camiseta. En la ropa que llevé aquella noche apareció de nuevo el dorado en la blazer que llevaba y en los complementos. Y por último, el bolso que me compré el lunes de Stella Rittwagen. Como podéis ver, es un color que últimamente me está dando mucho juego. Por eso me he propuesto hoy traeros unas cuantas propuestas en las que ese color es el protagonista.
Me parece un color elegante, que no tiene solo que ser para las fiestas. Y aunque vienen mucho los colores fluor y pasteles esta temporada, el dorado es un color que creo no pasa de moda y se puede utilizar en cualquier ocasión si lo sabemos combinar bien. Me encantan los zapatos, ya sean tacones, bailarinas o sandalias de este color o en combinación con otros, creo que les da un toque muy elegante y a la vez delicado.
Obviamente en cuanto a los complementos, fácilmente nos damos cuenta de que el dorado es una apuesta segura, ya sea en oro o bisutería con precios más asequibles que comparten ese mismo color. Dan un toque sofisticado si se sabe buscar bien que es lo que puede quedar bien con lo que nos apetezca ponernos ese día. Así podemos convertir un simple vetido en algo más.
En cuanto a la ropa, me encanta, da un toque muy distinto y hace que brillemos con luz propia vayamos donde vayamos, sin contar que es fácil de combinar con cualquier otro color. Y como siempre el límite lo ponemos, un momento que piense, ¡ah, sí! Nosotras.
Cuando veo una película antigua, o una en la que interpretan un tiempo lejano, me encanta como van vestidas las mujeres, son extremadamente femeninas, dulces y sofisticadas, y si en la película son unas brujas, por lo menos me siguen dando envidia de cómo van vestidas.
Últimamente a las mañanas lo último que me apetece es ponerme uno de esos bonitos vestidos que me suelo comprar. Creo que se debe al hecho de salir de casa antes de que hayan puesto el asfalto en la calle.
Valentino presentó hace unos días en Nueva York el nuevo museo virtual que le homenajea. Porque quien dijo que lo fashion se contrapone a la tecnología mejor que calle para siempre porque aquí esta la muestra de que eso no es cierto.
Mi jornada anteayer empezó sumamente pronto, creo que las carreteras no estaban todavía puestas en la calle cuando yo ya estaba desayunando con mi hermana mediana. Mientras que yo me preparaba mentalmente para las compras que iba a realizar.
Acompañé también a mi hermana a la parada del autobús antes de dirigirme al metro y desde ahí hasta la tienda de H&M que contaba con la colección de Versace. Llegue a las 7.35 a.m., pero había quien llevaba esperando desde las 4 a.m. Estuve esperando entre risas y reencontrándome con mi amiga Yolanda y haciendo nuevas amistades que compartían la misma afición que yo por la firma Versace.
Las pulseras no empezaban todavía a repartirse y a las 8.15 a.m. me tuve que marchar para llevar a las niñas que llevo a la parada del autobús todas las mañanas, y estaba muy nerviosa, ¡porque haber si me iba a quedar sin una de las exclusivas piezas de Versace!
Mi madre me ayudo a ir y volver en menos de 45 minutos y finalmente conseguí mí ansiada pulsera, dónde conocí a Eli y José. Di vueltas por la ciudad hasta que se acercó la hora que le tocaba a Yolanda. Ella consiguió su ansiado bolso, y los dos pañuelos de seda.
Cuando por fin me tocó a mi, todo mi gozo en un pozo inicialmente, iba con la idea de un vestido con tachuelas, pero no quedaba mi talla. Pero como dicen "Él que la sigue, la consigue", y lo que yo quería era un vestido y lo conseguí y también los dos pañuelos y por último compré un maravilloso cojín para mi madre.
Después de tantas idas y venidas resulta que me encontré con unos amigos de la universidad que me habían visto en un video en el periódico, ¿sabéis en que momento aparezco yo?
Une petite robe noire! Un nuevo "must have", que os traigo para un buen closet es un vestido corto negro. Es una autentica locura vestirse en ocasiones para ir a algún evento.