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viernes, 3 de julio de 2015

Un Tono Blanco Nuclear

El blanco es un color precioso, y un vestido blanco es fantástico; aunque al principio del verano no quede tan bien debido a la palidez, y es que si me veis lo podéis entender. No obstante, aunque yo sea la pálida de mis amigos (o "nórdica"), siempre hay quien me sorprende y es todavía más blanco: blanco nuclear.

Para los que somos tan blanquitos, es fundamental protegerse la piel del sol, y no solo por la posibilidad de un cáncer (que es fundamental); y es que las quemaduras no son bonitas y estropean la piel con rojeces, despellejados, irritaciones... Para que no pase esto, poco a poco debemos de ir exponiéndonos al sol y sobretodo con protección; salir a correr en shorts es ideal para ello, por ejemplo.

Otra de las cosas geniales del sol, sin contar el quitar el color musgo de la piel, es como aclara el cabello. Ver como tu pelo se aclara de forma natural con el sol y el salitre, bueno y no nos olvidemos de como nos alegra. La luz hace que muchas depresiones desaparezcan y lo que ante nosotros se presenta como un futuro negro se llene de luz y nos deslumbre y necesitemos un bonito par de gafas para enfrentarnos.

Si es que al final del día todo tiene solución; y si no es así, es simplemente porque algo mejor nos depará. Tenemos que estar atentos a las posibilidades que se nos abren y abrazarlas agradecidos con dicha y ¿por qué no con un poco de estilo? Puede que unas bonitas sandalias ayuden en el recorrido.



domingo, 23 de noviembre de 2014

¿Estilo mafioso? ¿Estilo Parisi?

Hace ya meses que no me pasaba por aquí. Han sido unos meses llenos de cambios, cambios que me han llevado de nuevo a otra ciudad. Sin embargo, por ahora no me he ido del país, esta vez Madrid esta al orden del día. Hace poco más de un mes me vine a vivir a la capital, había conseguido la beca del ICEX. Esta en su primera fase, consiste en hacer un master en Madrid. Dependiendo de mi desempeño en una segunda fase me tocaría una Oficina Comercial en algún país del mundo.

El caso es que el pasado viernes me iba paseando por Serrano y por Velázquez, y yo pensando en mis cosas, cuando una chica me dio un panfleto sobre una Pop Up Store en Ramón de la Cruz, y decidí pasarme rápidamente. En mi primera vuelta, reparé rápidamente en unos sombreros de inviernos adornados con piel de potro y plumas de diversas aves. 

Mi sorpresa es que según iba hablando con Juan, el diseñador de los mismos, me iba enamorando más y más de una de sus creaciones, en azul marino, ideal para el soso guardarropa que me he visto obligada a adoptar en mi estancia en Madrid, un toque de estilo y luz para el más puro clasicismo de oficina en el que me he visto envuelta. este sombrero dará un toque de esperanza para el día a día. Un toque que rememora a los mafiosos más famosos de la historia como Al Copone. 

El caso es que Juan, de Parisi (el nombre de su marca), me recordó lo que me estaba perdiendo por no escribir, por contar mis historias, mis ilusiones y toda la moda que me apasiona adoro y sobretodo a todos los lectores que había dejado. Así que aquí me tenéis de vuelta. ¿Qué destinos creéis que debería de solicitar para el año que viene?



viernes, 7 de junio de 2013

Copenhague, una capital a la vuelta de la esquina



Desde hace ya unas semanas tenía ganas de ir a Copenhague, a una hora en tren, está como bien dice, a tiro de piedra. Ayer, día nacional en Suecia, poca cosa había que hacer por aquí, por lo que cruzar el puente era una buena idea.

Copenhague como buena capital, no solo cuenta con maravillosos lugares como los parques, los canales... también es maravillo el ir de tiendas. Y estando por la calle, encontré una tienda llamada Monki, y con el sol que hacía, normal que necesitase comprar un sombrero que me acompaño todo el dia.

Un jerseys de esos que dices cozy, super cozy, y encima de rebajas. No hay que olvidar que estoy en el norte y que las noches aunque breves, el aire que corre es fresco, y más si vas en bici. Sin duda, tengo que volver, bien acompañada como fui con unas amigas disfrutamos mucho del día.

martes, 30 de octubre de 2012

Hat on the Head

Una de mis series favoritas de estos últimos tiempos es “Ladrón de Guante Blanco”, también llamada “White Collar”. Neal el protagonista, el ladrón que está conmutando la pena es un hombre elegante, sofisticado y que aunque no siempre sigue las reglas establecidas no es tampoco mala persona. Matthew Bomer, el actor que lo caracteriza no es que sea guapo, es de esos hombres que son prácticamente perfectos. Una de las cosas que me encanta de él, es el sombrero fedora que suele acompañar a su conjunto. Y aunque no puede salir de Nueva York por la tobillera que lleva, siempre tiene una sonrisa perfecta para dedicar.



Es justamente en Neal Caffrey en quien me he inspirado hoy para la entrada. Hacía tiempo que solo en ocasiones especiales veíamos a la gente llevar sombreros. Los gorros de lana estamos más habituados por el frío, los sombreros de paja por el sol, durante unos años parece que los sombreros en invierno era una cosa antigua y pasada de moda, o que solo los hombres podían llevar.



A mi, personalmente, siempre me han gustado los sombreros. Recuerdo coger del armario de mi abuelo la chistera suya y jugar por la casa a Mary Poppins. Me encantaba coger el sombrero de mi padre inglés que tenía, con plumas a un costado y mirarme en el espejo cambiándome de peinado para ver como me quedaría mejor.



Hace ya unos años, me dio por comprarme un sombrero, y lo primero que me dijeron al llegar a casa cuando me lo vieron mis padres fue: “Te hace cara antigua”. Esto me hacía pensar a una de esas incógnitas eternas que no sabes si algún día se esclarecerán, y es la que sigue: sobre las típicas fotos antiguas en blanco y negro, o sepia, algunas fotos antiguas que había visto en casa de mis abuelos de jóvenes, de esas fotos que no queda claro si es que efectivamente todos tenían las pieles tan perfectas, el blanco y negro mejoraba la piel, o si es que ya usaban photoshop.



La verdad es que siempre me han parecido los sombreros un complemento muy elegante, incluso puede que lo definiera como sofisticado, y es que por norma general, en las películas siempre nos han retratado a los hombres y mujeres elegantes de todos los tiempos con sombrero. Pero también los sombreros, han sido durante mucho tiempo un complemento a los uniformes de las diferentes profesiones.



Hoy en día, como dice mi madre, todo se lleva. Y creo que en esto hay mucha razón. La cuestión es sencilla, puedes convertir cualquier cosa, en este caso, un sombrero en un accesorio perfecto. En el caso de los sombreros son ideales para expresar los diferentes estados de humor. Si llevas el sombrero más echado para atrás, es un rollo más indie, si lo llevas un poco ladeado es más gracioso o amistoso, por el contrario, si lo llevas bien encajado en la cabeza de manera que no enseñas tu mirada indica que no estas de humor o puede que simplemente estés siguiendo a alguien.



Un sombrero, cubre diferentes necesidades. En primer lugar, protegernos del frío. En segundo lugar, nos puede completar el conjunto de una forma perfecta. Y tres por el contrario puede romper un conjunto, quiero decir, puede convertir lo que parecía un conjunto de básicos en un acierto absoluto. La cuestión es saber para que lo vamos a usar, y para eso solo necesitamos verlo en nuestra mente y convertirlo en realidad.



En definitiva, creo que en esta temporada un gran aliado de nuestro closet es un sombrero, de uno u otro color, con lazo, con plumas, con un adorno de pedrería o simplemente sin nada. Puede ser de ala corta o ala larga, plano o abultado, un clásico fedora o Bombin. Los colores, tantos como los del arco iris, aunque si es cierto que la tendencia es a que sean negros, azules, marrones o grises, pero uno rojo o verde, o rosa o de cualquier color que te guste puede ser ideal.

jueves, 29 de marzo de 2012

Chapeau de Paille

Estos días son maravillosos, la luz del sol ilumina todo, los jardines están llenos de chiribitas. De los balcones de las casas asoman auténticos jardines en flor y la temperatura acompaña a cualquier plan que se nos ocurra hacer al aire libre. Es más parece que no hay que hacer planes, con salir a la calle ya está hecho el plan.

Dentro de lo bonito que es el buen tiempo, no hay que olvidarse de protegerse de la fuerza del sol. Como decía mi abuelo: “El sol de Marzo, da con el Mazo”. Muchas veces nos dejamos engañar por frases como, no estoy tomando el sol, o solo es un momento, pero el Sol, no hace distinción de cuales sean nuestras intenciones.

De ahí que nos tengamos que proteger, tanto con cremas solares como son sombreros, gorras y demás que se nos ocurra que pueda cubrir la papeleta.


Me encantan los sombreros, y me parecen muy útiles. De pequeña, mi padre me regalo una gorra que me obligaba a usar siempre que estaba en la piscina, ya que tenía una tendencia muy grande a quemarme la nariz. Esa gorra acabó quemada, literalmente, era roja, y al cabo de dos veranos acabo blanca, (bien es verdad que yo me pasaba en la piscina desde el mes de junio, hasta el final de septiembre).


 
Los sombreros de paja son muy agradables, y permiten que nos protejamos del sol a la vez que nos vemos bien. En ocasiones pueden parecer salidos de una película, y dar un toque desde romántico, pasando por un estilo muy playero, hasta romper un poco con el estilo.

Hay tantos modelos como gustos, pero lo que tenemos que tener en cuenta es que el sol además de alegrarnos, también hace daño a la piel, por lo que es muy importante disfrutar de el con moderación y si se puede con un poco de estilo.




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