miércoles, 6 de junio de 2012

Flip y luego Flop

Esta semana se me está haciendo un poco extraña, este cambio a la jornada continua es cuando menos mucho más relajado. Este pequeño, o gran cambio, según se vea (llego 4 horas antes a casa) ha hecho que cambie en realidad muchas más cosas. Entre otras mi vestuario, ya que por la tarde aprovecho para ir a la playa o la piscina, pero como siempre sin olvidarme de la crema solar.


Aprovechando la jornada continua, el otro día fui al médico y me dijo que algo raro me pasaba, mi corazón late raro, o eso me dijo, no sabía ni él muy bien como explicarlo. Y si mi corazón esta dividido entre Manolo y Christian, mi corazón late flip flop. Debe de ser una patología muy extraña cuyo paliativo es el uso de flip-flops.


Mi primo Nacho fue el primero al que le oí llamar a las sandalias de piscina, las tongues francesas, Flip-Flops cuando tenía 16 años. Lo asumí como propio rápidamente, ya que nunca me ha gustado la palabra chancletas, no sé por qué, es absurdo pero me gusta como suena flip- flops. Y si lo pensáis tiene sentido, ya que si estas son de goma, cuando acabas de salir del agua hacen un sonido característico que suena algo así como flip y flop a cada paso.


Mi parte favorita de la ropa de verano, entre otras, es olvidarme de los calcetines y de las medias. Cuando estaba en la Uni, y salía a una hora más razonable de casa (a las 8.20) desde el mes de Abril, a menos que lloviera, empezaba mi temporada de sandalias. Me pintaba las uñas de los pies de mil y un colores y estaba lista para un nuevo día. Pero como siempre dentro de las sandalias tengo unas que son mis favoritas, las flip flops, y es que son el símbolo por excelencia de las vacaciones, pero estas no las podía llevar en general a clase, sobretodo si tenía clase con algunos profesores más conservadores, ya que decían que no las permitían en sus clases, aunque hiciera 40º. Y tampoco es que ayudase demasiado ser de las pocas que ansiaba tanto la ropa de verano, me solían apoyar algunos chicos, a los que en ocasiones también esos mismos profesores los recriminaban por llevar pantalón corto a clase en ciertas ocasiones.


¿Nunca os ha pasado el sentiros de fuera en vuestra propia ciudad? A mi me suele pasar por el tema de las flip-flops. Me encantan los modelos que son en cuero, me parece que quedan bien tanto con una falda playera o con unos vaqueritos para dar una vuelta por Gran Vía.


Las de goma por su parte son cómodas, y ahora con la moda neon pueden ser el complemento perfecto, yo tengo unas de color verde lima de Hollister. Pero las clásicas de las míticas marcas de surf me encantan, ya que cuando voy a la playa quiero algo que se limpie con el agua y no se estropee, por lo que las reef, las havaianas, las de roxy o cualquiera de estas marcas me parecen una apuesta segura.


Y en ocasiones para cuando voy a dar una vuelta por la ciudad, las flip-flops de la playa son mi mejor aliado, una de las cosas que más me gustan de ellas es que en muchas ocasiones rompen un poco el look y lo hace más real.


Esta canción me encanta, me recuerda a esas tardes que vas y vienes de la piscina a la playa. ¡A ver si os gusta!






¡Me voy con mi flip y con mi flop!





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