viernes, 3 de febrero de 2012

Sobreviviendo a la Nieve


Parece que la ola de frío no nos quiere abandonar, si hasta parece que nos ha cogido cariño, tanto que me ha regalado un buen resfriado.

Parece que no, pero cuando nieva como lo esta haciendo estos días, el uso del paraguas no está nada mal. Ayer estaba yo esperando al autobús para volver a casa desde Vitoria, y es que no merece la pena coger el coche para venir desde mi casa, por varios motivos:

-          En primer lugar, hay que tener en cuenta la crisis, y el transporte público es más barato que el privado.
-          En segundo lugar, si es que queremos ser sostenibles no podemos estar cada uno en un coche, por lo que el transporte público es una buena opción. Ya que así no se incrementan tanto las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera.
-          En tercer lugar, es muy cansado levantarse tan pronto en la mañana y tener que prestar atención al tráfico, y de esta manera, se pueden reducir en gran medida los accidentes de carretera por despistes o porque los coches no estén a punto.
-          Por último, en días como estos, las placas de hielo son peligrosas, y si no sabes conducir en estas circunstancias es mejor dejárselo a los profesionales, a fin de cuentas tu vida y la del resto que están en juego.

Cuando uno ve en las películas la nieve parece que es completamente idílica la postal que se genera, y en verdad lo es. Pero cuando vas por la calle la estampa es un poco distinta, porque a la vez puede hacer viento de forma y manera que te de la sensación de que la nieve no solo cae del cielo, sino que también sale del suelo y va para arriba. La cara se te queda helada y notas como la piel se te seca y puede llegar a doler. Para estos casos, obviamente llevar un tubito de crema en el bolso y una vaselina para los labios es lo ideal.

En cuanto a los paraguas, están muy bien para controlar un poco y no quedarte como una estatua con efecto nieve, blanca. Aunque la verdad sea dicha, la nieve sigue cayéndote, pero menos. Me encantan los paraguas trasparentes, porque te dejan seguir viendo el cielo. Por otro lado los paraguas con volantes que parecen sombrillas sacadas de una película de Mujercitas, son sumamente femeninos y da un aire delicado.






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