martes, 30 de octubre de 2012

Hat on the Head

Una de mis series favoritas de estos últimos tiempos es “Ladrón de Guante Blanco”, también llamada “White Collar”. Neal el protagonista, el ladrón que está conmutando la pena es un hombre elegante, sofisticado y que aunque no siempre sigue las reglas establecidas no es tampoco mala persona. Matthew Bomer, el actor que lo caracteriza no es que sea guapo, es de esos hombres que son prácticamente perfectos. Una de las cosas que me encanta de él, es el sombrero fedora que suele acompañar a su conjunto. Y aunque no puede salir de Nueva York por la tobillera que lleva, siempre tiene una sonrisa perfecta para dedicar.



Es justamente en Neal Caffrey en quien me he inspirado hoy para la entrada. Hacía tiempo que solo en ocasiones especiales veíamos a la gente llevar sombreros. Los gorros de lana estamos más habituados por el frío, los sombreros de paja por el sol, durante unos años parece que los sombreros en invierno era una cosa antigua y pasada de moda, o que solo los hombres podían llevar.



A mi, personalmente, siempre me han gustado los sombreros. Recuerdo coger del armario de mi abuelo la chistera suya y jugar por la casa a Mary Poppins. Me encantaba coger el sombrero de mi padre inglés que tenía, con plumas a un costado y mirarme en el espejo cambiándome de peinado para ver como me quedaría mejor.



Hace ya unos años, me dio por comprarme un sombrero, y lo primero que me dijeron al llegar a casa cuando me lo vieron mis padres fue: “Te hace cara antigua”. Esto me hacía pensar a una de esas incógnitas eternas que no sabes si algún día se esclarecerán, y es la que sigue: sobre las típicas fotos antiguas en blanco y negro, o sepia, algunas fotos antiguas que había visto en casa de mis abuelos de jóvenes, de esas fotos que no queda claro si es que efectivamente todos tenían las pieles tan perfectas, el blanco y negro mejoraba la piel, o si es que ya usaban photoshop.



La verdad es que siempre me han parecido los sombreros un complemento muy elegante, incluso puede que lo definiera como sofisticado, y es que por norma general, en las películas siempre nos han retratado a los hombres y mujeres elegantes de todos los tiempos con sombrero. Pero también los sombreros, han sido durante mucho tiempo un complemento a los uniformes de las diferentes profesiones.



Hoy en día, como dice mi madre, todo se lleva. Y creo que en esto hay mucha razón. La cuestión es sencilla, puedes convertir cualquier cosa, en este caso, un sombrero en un accesorio perfecto. En el caso de los sombreros son ideales para expresar los diferentes estados de humor. Si llevas el sombrero más echado para atrás, es un rollo más indie, si lo llevas un poco ladeado es más gracioso o amistoso, por el contrario, si lo llevas bien encajado en la cabeza de manera que no enseñas tu mirada indica que no estas de humor o puede que simplemente estés siguiendo a alguien.



Un sombrero, cubre diferentes necesidades. En primer lugar, protegernos del frío. En segundo lugar, nos puede completar el conjunto de una forma perfecta. Y tres por el contrario puede romper un conjunto, quiero decir, puede convertir lo que parecía un conjunto de básicos en un acierto absoluto. La cuestión es saber para que lo vamos a usar, y para eso solo necesitamos verlo en nuestra mente y convertirlo en realidad.



En definitiva, creo que en esta temporada un gran aliado de nuestro closet es un sombrero, de uno u otro color, con lazo, con plumas, con un adorno de pedrería o simplemente sin nada. Puede ser de ala corta o ala larga, plano o abultado, un clásico fedora o Bombin. Los colores, tantos como los del arco iris, aunque si es cierto que la tendencia es a que sean negros, azules, marrones o grises, pero uno rojo o verde, o rosa o de cualquier color que te guste puede ser ideal.

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